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OPINIÓN - 01.04.14

Violencia
Que la muerte de un pibe no nos sea indiferente
Leonor Cruz
Por Leonor Cruz
Secretaria de género - CTA Tucumán

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Ver las fotos que se mostraron y esas imágenes desgarradoras de un hijo tirado al que mataron entre muchos en nombre del cansancio, la inseguridad, en nombre de cuidar lo mio. El testimonio del miedo irracional y el sálvese quien pueda retratados en el linchamiento de pibes pobres en nombre de una justicia sorda, ciega y muda.

Esa postal del salvajismo sólo me provoca dolor. Dolor es la sensación, es dolor verlo tirado ahí. Qué saben sus asesinos de él, de su historia, de su vida. Quién durante años y años se preocupó porque sus derechos, esos derechos que se suponen son para todos, le fueron negados. Quién se preguntó qué hace que un hijo, un niño, un adolescente desprecie tanto la vida. Cuantos años le despreciaron la de él.

Estos hijos/as que andan sobreviviendo en nuestros barrios, barrios con años y décadas de exclusión. Algunos le dicen vulnerables, chicos en riesgo les llaman otros, pobreza decimos muchos.

Pobreza que tiene olor, sabor, color. Pobreza que nos robó los sueños, el futuro, la vida, que nos devastó las familias, que nos consumió a nuestros hijos, que nos robó la educación, que nos robó la salud, que nos arrebató la ilusión de creer que es posible zafar ante tanta mierda. Que nos robó el trabajo, que nos quitó ese mundo simbólico del cual también nos nutrimos para crecer, aprender a ver, aprender a sentir, aprender…

Seguramente mañana saldrán a decir que son delincuentes, ladrones, hijos de putas. Mañana saldrán a pedir mano dura. Mañana saldrán a pedir mas justicia, saldrán a pedir la baja de la imputabilidad. ¿Alguien cree que ésa es la verdadera solución? ¿Qué pasa con todo lo anterior? Cuando la Justicia actúa es porque todo lo anterior falló. Falllaron los derechos ciudadanos, fallaron los gobiernos, falló la sociedad.

¿Cuál es la Justicia? ¿Matar por mano propia? ¿Eso no está mal? Pregunto: ¿Matar, linchar, eso no está mal? ¿Eso está permitido en esta sociedad? ¿La ley de la selva es lo políticamente correcto para la hipocrecía de la clase dirigente?

Nadie se pregunta qué tienen que ver con esta situación la policía, los políticos, los jueces, los medios de comunicación. Nadie se pregunta cuales son las políticas que se aplican para revertir este estado de cosas.

Innegablemente es la responsabilidad de los gobiernos, pero ¿qué pasa con nosotros? Así como nos acostumbramos a ver los hijos en la esquina limpiando un auto, vendiendo flores, pidiendo monedas, ¿nos vamos ahora a acostumbrar a ver como los matan? Total, según el discurso dominante, se lo merecían, uno menos es mejor.

¿Estas personas en algún momento se preguntaron que pasaría si nosotras cansadas, hartas, desbordadas, desesperadas, salimos a matar a todos aquellos que consideramos culpables de esta situación de exclusión social? ¿Alguna vez se lo preguntaron o tan siquiera miraron a su alrededor?

Porque les cuento, tenemos motivos más que suficientes para reaccionar. Cada día vemos pasar la vida y nos cansamos de ir a un Juzgado a llorrarle, implorarle a ese juez que interne a nuestros hijos. Que ya no sabemos qué hacer, o recorremos pasillos de ministerios, buscando respuestas de funcionarios tratando de encontrar soluciones y sólo encontramos un "no podemos hacer mucho". Les digo que no es fácil sobrevivir así, donde la marginación, el ninguneo, el "negro de mierda", el villero, el "no vas a llegar", el "este es tu lugar", el "acá no pertenecés" el "no sos igual" retumba todos los santos días de nuestra vida. Lo dicen las miradas cuando subís al colectivo, lo dicen los gestos cuando entrás a algún lugar, lo dice tu incomodidad cuando en la calle te cruzas de vereda para que no te humillen.

¿Alguna vez se detuvieron más que los segundos que marca un semáforo para mirar a los ojos a ese pibe que les limpia el vidrio, o les vende el chocolate? ¿Alguna vez se detuvieron a darle una sonrisa porque de eso también se constituye el ser humano?

Es urgente dar un debate a fondo de qué clase de vida queremos vivir, qué clase de país queremos construir desde donde nos toque estar. Es urgente volver a encontrarnos y re-encontramos. Es urgente volver a apelar a la ternura, la solidaridad, la empatía. Hablar, poner palabras a tanta violencia, recuperar la humanidad perdida en el consumismo desenfrenado.

Esto no se soluciona solamente señalando con el dedo a quien hay que culpar. Este problema es complejo y como tal las soluciones no son una sola, es un abanico de temas a considerar. No van a ser las empresas periodísticas que destilan amarillismo en sus programas las que nos den la solución.

Nos tiene que doler mirar estas escenas. Nos debe indignar escuchar los comentarios superficiales, racistas, fascistas que se repiten a coro. Nos debe movilizar la injusticia, la desigualdad. Tenemos que salir a la calles a gritar fuerte. Ni un pibe menos. No nos puede ser indiferente tanta violencia. No vamos a callar ante tanta canallada y desprecio a la condición humana.

 

 

 

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