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OPINIÓN - 25.11.15

Violencia
¿Qué compromiso hay con la vida, los derechos y la salud de las mujeres?
Viviana García
Por Viviana García
Secretaria Adjunta de CICOP

Nuestra cultura relaciona a la mujer con la sumisión, la ternura, el cuidado, la reproducción. Y, asocia al varón con la valentía, la fortaleza, la provisión, el poder, el mando.

El sistema social patriarcal conforma una estructura social de jerarquías en las ideas, las costumbres, derechos, apropiación de recursos donde lo masculino “domina” lo femenino.

El hombre detenta “el poder”. Domina, en el ámbito privado y en el público. Tiene la decisión sobre nuestros cuerpos, nuestra vida.

Como dice Michelle Perrot “la relación de las mujeres con el poder se inscribe en el propio juego de palabras. “Poder” es un término polisémico. En singular, tiene una connotación política y designa la figura central, cardinal del Estado sobre lo que convenimos es masculino. En plural, se desmenuza en fragmentos múltiples, equivalentes a “influencias” difusas y periféricas, en las que las mujeres tienen una amplia participación. Decimos que la mujer no tiene poder, tiene poderes. En occidente las mujeres representan lo privado, lo familiar, la sociedad civil. Reinan sobre el imaginario de los hombres, invaden sus noches y sus sueños”. Esa constante que remite a la división entre público y privado.

Empoderamiento:

La filosofía del empoderamiento tiene su origen en el enfoque de la educación popular desarrollada a partir de Paulo Freire. Desde su enfoque feminista, el empoderamiento de las mujeres incluye tanto al cambio individual como a la acción colectiva, e implica la alteración radical de los procesos y estructuras que reproducen la posición subordinada de las mujeres como género. El empoderamiento es una estrategia que propicia que las mujeres y, otros grupos marginados, incrementen su poder, que accedan al uso y control de los recursos materiales y simbólicos, tengan influencia y participen en el cambio social.

Entre los diversos enfoques de políticas hacia las mujeres, la del Género en el desarrollo ha sido la que más ampliamente ha incorporado el concepto de Empoderamiento como proceso de cambio y cuya consecuencia es la transformación de las relaciones desiguales entre los géneros.

Desde esta perspectiva el empoderamiento de las mujeres implica

– Toma de conciencia sobre su subordinación y el aumento de la confianza en sí mismas. (poder propio)

- Organización autónoma para decidir sobre sus vidas y sobre el desarrollo que desean (poder con).

- La movilización para identificar sus intereses y transformar las relaciones, estructuras e instituciones que les limitan y que perpetúan su subordinación (poder para).

Hablar de igualdad entre los sexos no es más ni menos que hablar de DDHH. Si analizamos las estrategias feministas por lograr sociedades justas veremos que, las mismas no fueron principalmente para lograr ser idénticas a los hombres, sino estrategias en una lucha que reconociera que las mujeres somos “humanas”. Tan humanas como los hombres en nuestras diferencias mutuas y por lo tanto con igual derecho a tener derechos.

La búsqueda de la igualdad entre los sexos no ha estado centrada en ser igual a los hombres sino que ha sido una batalla contra todo aquello que discrimine, oprima o dañe a todos los seres vivientes.

Derecho a tener derechos: Durante el siglo XVIII surge un movimiento de mujeres que abogaba por nuestro derecho a tener derechos. Mary Wollstonecraft quien publicó la “Vindicación de los Derechos de las Mujeres” en 1779 y Olympe de Gouges, que escribió en 1791 su “Declaración de los derechos de la Mujer y la Ciudadana” basado en la “Declaración de los derechos del Hombre y ciudadano francesa. En 1848 fue la Declaración de Seneca Falls donde dice que las mujeres tienen igual derecho a disfrutar del derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Otro paso hacia la conceptualización actual de la igualdad entre los sexos fue la aceptación de que las personas individuales tuvieran derechos frente al Estado bajo leyes internacionales. Este cambio se dio en el siglo XIX por medio de tratados internacionales que otorgaron derechos frente a la esclavitud y la guerra. Las organizaciones de mujeres, en las Convenciones de 1904 y 1910 lograron introducir en el derecho internacional el combate al tráfico de mujeres.

Mujeres y violencia:

La violencia puede ser estrucutural o cultural. La violencia está implícita en las relaciones de poder de las sociedades patriarcales. La violencia contra la mujer tiene una dinámica propia, diferente de la violencia social y de la que se ejerce hacia los varones.

Como dice Ada Carmona “la estructura patriarcal es una estructura de violencia que se aprende en la familia, se refuerza en la sociedad civil y se legitima en el estado. La violencia hacia las mujeres reviste determinados tipos y formas.

- La simbólica: violencia indirecta, no física que puede o no ser percibida (patrones estereotipados, mensajes, lenguaje, íconos). El uso del lenguaje es un ejemplo característico de este tipo de violencia. El lenguaje no sólo es la principal forma de comunicación entre humanos, sino también el reflejo de una sociedad en determinado tiempo y lugar.

- Física

- Psicológica

- Económica y patrimonial.

Y los distintos “formas” en que se manifiestan los tipos de violencia:

- Doméstica

- Violencia institucional (retardar, obstaculizar o impedir el acceso a políticas públicas y ejercer derechos tanto públicos como privados)

- Violencia laboral

- Violencia contra la libertad reproductiva ( en argentina que viole la ley 25673)

- Violencia obstétrica (violando la ley 25929).

- Violencia mediática.

Se estima que una mujer muere cada 29 horas por causas de violencia (femicidios). En el espacio doméstico 75% de las víctimas son mujeres y 4% varones.

En el 20% de las parejas donde la violencia se instaló, es recíproca. En los noviazgos adolescentes aumenta considerablemente la violencia hacia las mujeres. El alcohol y las drogas son factores que facilitan la violencia pero no son su causa.

Como resultado de años de luchas feministas se aprobó la Ley 26.485 de Protección Integral contra todo tipo de Violencia hacia las Mujeres. También el país cuenta con la Ley Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, el Protocolo para la Atención de Personas Víctimas de Violaciones Sexuales y la Ley Nacional 26.150 de Educación Sexual Integral. La Corte Suprema de la Nación en marzo del 2012, a través de su fallo, interpretó el artículo 86 del Código Penal diciendo que no resulta punible la interrupción del embarazo proveniente de toda clase de violación y que cualquier caso de aborto no punible no está supeditado a trámite judicial. A pesar de tantas leyes, la realidad golpea duro y las mujeres que menos tienen, que son las que llegan al sistema público de salud, no siempre tienen garantizados sus derechos.

El propio Estado viola la aplicación de la ley. La Provincia de Buenos Aires adherente a el protocolo de aborto no punible incumple con sus obligaciones y decenas de niñas, mujeres violadas, abusadas no pueden hacer cumplir sus derechos. La perversión del sistema judicial, de los/as objetores/as de conciencia continúa “culpabilizando y condenando a las víctimas”, en su gran mayoría mujeres y niñas pobres marginándolas cada vez y negándoles la posibilidad de una vida digna y plena de derechos.

Por qué la despenalización del aborto?

- Las mujeres tienen derecho a interrumpir un embarazo, en condiciones seguras, gratuitas en los hospitales públicos. La mortalidad materna es un problema sanitario grave y es un deber del Estado solucionarlo.

- La legalización del aborto no obliga a ninguna mujer a practicarlo.

- Despenalizar y legalizar el aborto es reconocer que no hay una única manera válida de enfrentar el dilema ético que supone un embarazo no deseado.

- El derecho a decidir no sólo se circunscribe al derecho a la interrupción del embarazo, sino también a decidir sobre la maternidad.

- La despenalización del aborto implica una clara medida de justicia social dándole a las mujeres pobres la posibilidad de decidir.

- La penalización del aborto habla del desconocimiento de la libertad y autonomía de las mujeres.

- La penalización del aborto no incide sobre la decisión de abortar.

Reflexiones finales:

Qué hacer? Cómo establecer las relaciones de las mujeres con el poder, los poderes público y privado, los que nos excluyen y los que nos incluyen. Cómo plantear, desde las instituciones, sindicatos, barrios, las vías para que las mujeres puedan apropiarse de los espacios de toma de decisiones, sus cuerpos, de la libertad a decidir.

Será a través de las organizaciones sociales, movimientos de mujeres, sindicatos, estado, con los que se puede entrar en “las fisuras” del modelo. Trabajar en los espacios de la micropolítica de la vida cotidiana, laboral y replantear nuevas formas colectivas de disputa del ejercicio del poder, de la igualdad y de nuestros plenos derechos.

Será entrar en el corazón mismo de las propias mujeres para desterrar una cultura milenaria de culpas, de pecado “original”. Desterrar el “padre o el patriarca” que con miles de años de religiones, de explotación capitalista nos aplasta, nos gobierna.

El feminismo fue la fuerza, la energía vital que llevó, desde finales del siglo XIX hasta finales del siglo XX todas las luchas y conquistas por la igualdad.

Sin distinción entre anarquistas, comunistas, socialistas, trotskistas, independientes, obreras, pequeñas burguesas de la cultura, las ciencias y las artes pelearon y se transformaron en el eje central de los cambios.

Retomando esas banderas, con disensos, diferencias, con un camino claro y sin retorno , convertirnos en la fuerza revolucionaria y transformadora que podemos ser.

Central de Trabajadores de la Argentina Paulina Lebbos Galería Multimedia En los Medios