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OPINIÓN - 25.11.15

Violencia
Una gesta histórica que conmovió al mundo (Parte 5)
Ester Kandel
Por Ester Kandel
Escritora. Egresada de la carrera de Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Breve información periodística: El diario Isvestia DEL C.E. C. del 26 de octubre de 1917 de la sesión del Soviet de Diputados Obreros y Soldados de Petrogrado, publica (1): "¡Camaradas! La revolución obrera y campesina, de cuya necesidad han hablado siempre los bolcheviques, se ha realizado".

¿Cuál es el significado de esta revolución obrera y campesina? El significado de esta revolu-ción consiste, ante todo, en que vamos a tener un gobierno soviético, nuestro propio órgano de poder, sin ninguna participación de la burguesía. Las propias masas oprimidas crearán el poder. Será destruido de raíz el viejo aparato del estado y creado un nuevo aparato de dirección a tra-vés de organizaciones de los soviets.

Se inicia hoy una nueva etapa en la historia de Rusia y esta tercera revolución rusa debe condu-cir, en fin de cuentas, a la victoria del socialismo. (…)

Los días 25 y 26 de octubre (7 y 8 de noviembre) sesionó el segundo congreso de los soviets de Diputados Obreros y Soldados de toda Rusia.

Los primeros decretos se refirieron a la paz, sobre la tierra y creación de un go-bierno obrero y campesino.

Decreto sobre la paz:

(…) entablar negociaciones inmediatas para una paz justa y democrática. (…) paz inmediata sin anexiones (…)

Al dirigir esta proposición de paz a los gobiernos y a los pueblos de todos los países beligeran-tes, el Gobierno provisional obrero y campesino de Rusia se dirige también y sobre todo, a los obreros concientes de las tres naciones más adelantadas de la humanidad y de los tres Estados más importantes que toman parte en la actual guerra: Inglaterra, Francia y Alemania. (…)

Nos declaramos dispuestos a examinar todas las condiciones de paz, todas las proposiciones. Examinar no significar aceptar. La someteremos a discusión en la asamblea Constituyente que tendrá plenos poderes para decidir donde se puede y dónde no se debe ceder. (…)

Proponemos un armisticio de tres meses. Pero no rechazaremos un armisticio de menos dura-ción, para que al menos durante cierto tiempo, pueda respirar el ejército fatigado y, además, porque es necesario convocar en todos los países civilizados asambleas populares en las cuales se discutan las condiciones de paz. (…) (2)

Decreto sobre la tierra:

1) Queda abolida en el acto, sin ninguna indemnización, la propiedad terrateniente.

2) Las fincas de los terratenientes, así como todas las tierras patrimoniales de los monasterios y de la Iglesia, con todo su ganado de labor y aperos de labranza, edificios y dependencias pasan a disposición de los comités agrarios comarcales y a los soviets de diputados campesinos de dis-trito hasta que se reúna la Asamblea Constituyente.

3) Cualquier deterioro de los bienes confiscados, que desde este momento pertenecen a todo el pueblo será considerado un grave delito (…)

4) Para la realización de las grandes transformaciones agrarias, hasta que la Asamblea Constituyente las determine definitivamente, debe servir de guía en todas partes el mandato campesino (…) confeccionado por la redacción de Izvestia (…) sobre la base de los 242 mandatos campe-sinos locales y publicado en numero 88 de dicho periódico (Petrogrado 19 de agosto de 1917.

5) No se confiscan las tierras de los simples campesinos y cosacos. (3)

Decreto sobre la creación de un gobierno obrero y campesino

Para gobernar el país, hasta la convocatoria de la Asamblea Constituyente, se formará un go-bierno provisional obrero y campesino, que se denominará Consejo de Comisarios del Pueblo.

La administración de las diversas ramas de la vida del Estado, se confía a comisiones (…)

El poder gubernamental pertenece a un colegiado compuesto por los presidentes de estas comi-siones, es decir, al Consejo de Comisarios del Pueblo.

El control sobre las actividades de los comisarios del pueblo y el derecho de destitución de és-tos, pertenece al Congreso de los Soviets de diputados obreros, soldados y campesinos de toda Rusia y a su Comité Central.

En este momento, el Consejo de Comisarios del Pueblo se forma con las siguientes personas:

Presidente del consejo: Vladimir Uliánov (Lenin) Comisario del Pueblo para Asuntos del Interior: A. I. Rikov Agricultura: V. P. Miliutin Trabajo: A. G. Shliápnikov Asuntos Militares y de Marina: un comité compuesto por V. A. Ovséenko (Antonov), N.V. Kri-lenko y P. E. Dybenko Comercio e Industria: V. P. NOguin Instrucción Pública: A. V. Lunarcharski Finanzas: I. I. Skvortzov (Stepánov) Negocios Extranjeros: L. D. Bronstein (Trotski) Justicia: G. I. Oppokov (Lomov) Alimentación: I. A. Teodorovich Correos y Telégrafos: N. P. Avilov (Glebov) Presidente para asuntos de las nacionalidades: I. V. Dzugashvili (Stalin) El puesto de Comisario del Pueblo en asuntos de ferrocarriles queda momentáneamente vacan-te.

Alejandra Kollontai

Según sus palabras, al segundo día de la toma del poder, al encontrarse con Le-nin, les dijo: “Vaya usted a hacerse cargo del Ministerio de auxilio estatal. Esto hay que hacerlo ahora mismo. Tras la toma del poder Aleksandra Kollontái fue elegida para la Comisaría del Pueblo para la Asistencia Pública en el gobierno del Sovnarkom. La primera mujer de la historia en ocupar un puesto en el gobierno de una nación (véase Sovnarkom). (4)

Vladimir Ilich Lenin, el líder indiscutible de la gesta que conmovió al mundo. Muchas son las referencias hacia él, los que reconocen sus virtudes y los que lo denos-tan. “Sensible a los problemas del hombre común, el pensamiento de Lenin era esen-cialmente democrático. (…) escribe Christopher Hill (6)

También miraba a las estrellas, así lo vio una tarde Kollontai: Al oír que había entrado alguien, se volvió instintivamente. -¡Las estrellas!- me dijo, indican-do con la cabeza el cielo. Como si no se hubiera apartado aún de unos recónditos pensamien-tos, sólo por él conocidos. Inmediatamente cambió el tono. -¿Por qué no funciona el Comisa-riado? Movilice a las masas, coja obreros bolcheviques de las fábricas, atraiga a los simpati-zantes.

Y en medio de mi breve y acelerado informe, Vladimir Ilich me pregunta de pronto: ¿ha ido a verla un obrero manco para hablarle de un artel? Hay que apoyar al muchacho en eso del artel, es una buena idea. ¿Cómo entre tantas cosas enormemente importantes, podía…recordar al obrero mutilado, que demandaba una máquina de tejer y andaba absorto con su “plan de pro-ducción? (…)

Un día antes, Lenin, atendió a un campesino que le habían sacado su caballo y solicitaba su restitución. Del mimo modo se lo derivó a Kollontai y el primer subsidio de su ministerio fue la compra de un caballo.

El periodista norteamericano, Jhon Reed, presente en esas jornadas históricas, como lo atestigua su libro 10 días que conmovieron al mundo, describe a Lenin en el 2º Congreso Panruso de los soviets: Eran exactamente las ocho y cuarenta cuando una tempestad de aplausos anunció la entrada de la presidencia con Lenin, el gran Lenin. Una silueta rechoncha, concentrada; una gran cabeza redonda, calva, hundida en los hombros; unos ojillos, una nariz roma, la boca grande y gene-rosa, la mandíbula pesada… Estaba completamente afeitado, pero su barba, tan conocida antes y que en adelante sería, empezaba a despuntar en su rostro. El traje raído, el pantalón dema-siado largo. Poco conformado físicamente para ser el ídolo de la multitud, fue amado y vene-rado, sin embargo, como pocos jefes en el curso de la Historia. Un extraño jefe popular; jefe por el único poder del espíritu. Sin brillantez, sin humor, intransigente y distante, sin ninguna particularidad pintoresca, pero con el poder de explicar ideas profundas en términos simples de analizar concretamente las situaciones y en posesión de la más grande audacia intelectual.

“ y Lenin, el organizador de la victoria” (…) sintetiza Maicovski,

Algunas repercusiones en la República Argentina

La repercusión de la revolución fue un hecho, las informaciones iban con co-mentarios, reflexiones y debates. Según Daniel Campione (7): A partir de febrero de 1917 se incorpora a la discusión al interior del socialismo la interpreta-ción y el alineamiento frente a la Revolución Rusa. Con ser un tema de frecuente mención en ambas fracciones, no adquiere ni con mucho una relevancia equivalente al conflicto bélico, ni a la de la crítica a las posiciones parlamentarias. El triunfo bolchevique en octubre potencia el tema en el discurso del ala izquierda, pero sin llegar a otorgarle el centro del escenario.

En la compilación citada, sobre el Partido Socialista, los autores señalan que “el desarrollo de la Revolución bolchevique lleva al PS a afrontar una nueva crisis, con la política de los llamados “terceristas”, quienes encabezados por el senador Iber-lucea, promueven la aceptación de los 21 puntos de la Internacional Comunista (…). En el congreso partidario de 1921 lo enjuician y lo desafueran en el Senado nacional. Julio Godio (8) también hace referencia a la discusión interna del PS sobre la primera guerra mundial y sobre la expulsión del grupo disidente. Éstos en su congreso de centros y grupos expulsados del PS, realizados a fines de 1917, se solidarizan con la Revolución rusa. En el décimo congreso de la F.O.R.A. realizado los días 29, 30 y 31 de di-ciembre de 1918, saluda a la revolución rusa. Sebastián Marotta (1961) (9) presenta la declaración con el subtítulo: Simpatía con la revolución rusa y alemana:

el secretario general funda una declaración en nombre del Consejo Federal que apoyan Pene-lón y otros y el congreso aclama, exteriorizando la solidaridad de los trabajadores argentinos con el proletariado revolucionario de Europa, particularmente con los trabajadores de Rusia y Alemania por los heroicos esfuerzos que realizan para dar cima a los anhelos que constituyen el nervio de la actividad creadora del proletariado universal. Libertar el trabajo y suprimir la explotación del hombre por el hombre, condición primordial para la instauración del régimen de productores libres e iguales.

Manifiesta que son sus deseos que se afirme en esta hora de preanuncio de un mundo nuevo “la unión indestructible de los trabajadores de todos los países de un modo estable y perma-nente, sobre bases inconmovibles”, para que no cedan a las sugestiones del capitalismo que tuviesen por fin utilizar sus energías con el designio de restablecer el predominio y la situa-ción de privilegio de las clases burguesas en la Rusia obrera o impedir que el proletariado de Alemania realice sus propósitos de emancipación integral.

Concluye expresando su protesta contra la usurpación que de los naturales derechos de los trabajadores realiza el capitalismo y afirma sus propósitos de “hacer accesible libremente a la actividad de los obreros sindicados y redimidos todas las fuentes, naturales y sociales, de la producción, anhelo en el que está implícita la liberación de la humanidad”

Testimonios de obreros de distintas regiones de nuestro país son citados por Otto Vargas (1999) (10):

Domingo Varone, un gran luchador obrero que había sido anarquista y luego fue comunista, recogió en sus memorias la profunda impresión que estos acontecimientos causaron en su ánimo de joven obrero porteño: “El espectáculo de las realizaciones de la Revolución Rusa era deslumbrante para un joven como yo (…) el triunfo de la revolución en Rusia elevó enorme-mente el entusiasmo y la fe en la victoria final”. Victorio Codovilla, el dirigente del Partido Comunista de la Argentina, recordaría, muchos años después, la conmoción que causó en Buenos Aires la noticia del triunfo de la Revolución. Contó que, atraída por las bombas de estruendo con las que anunciaba los grandes acontecimientos, una multitud se había agolpado ante las pizarras del diario La Nación donde se comunicaba: “Los bolcheviques tomaron el poder”.

El dirigente obrero Miguel Contreras dice en sus memorias que en córdoba, cuando estalló la Revolución rusa, “fue una fiesta general. “Se produjo la Revolución rusa y pensamos que eso iba a extender y que no la iba a parar nadie”, recordó Francisco Muñoz Diez, uno de los diri-gentes del Partido Socialista Internacional en Rosario.” P.16

Escritores como José Ingenieros y Jorge Luis Borges, también se pronunciaron:

El 22 de noviembre de 1918, José Ingenieros pronunció en Buenos Aires una conferencia: “El significado histórico de la Revolución Rusa, en el Teatro Nuevo, de la calle Corrientes, donde ahora está ubicado el Teatro General San Martín (.. ) “Rusia es la Galilea; lod bolcheviques son los apóstoles. Se cree no se cree en la Revolución Ruda; adheria a ella es un acto de fe en el porvenir, en la justicia, en el progreso moral de la humanidad, escribió José Ingenieros, retornando a sus viejas ideas socialistas.

Jorge Luis Borges….escribió Los salmos rojos, …. Bajo la bandera del silencio/ pasa la mu-chedumbre/ Y el sol crucificado en el poniente/ se pluraliza en la vocinglería/ de las torres del Kremlin (…) en el cuerno salvaje de un arco iris/ clamaremos su gesta./ _Bayonetas/ que lle-van en la punta las mañanas. Pags. 16 y 17.

La Nación – del 8 al 14 de noviembre

Los cables que emitía la prensa de Petrogrado, Londres, Washington, y otros países fueron publicados por el diario La Nación, todos los días en su página de noti-cias internacionales, junto a las de la guerra, sobre los acontecimientos en Rusia, cali-ficando al “criminal Lenin, fugado de la justicia, aunque después reconocieron que se había tomado el Palacio de Invierno. Asimismo se publicaron los primeros decretos del gobierno dirigido por Lenin.

Uno de los comentarios, firmado por Agustín Hamon, (11) en La Vanguardia del 14 de noviembre de 1920, señalaba:

La revolución rusa como todo fenómeno social de importancia, ha irradiado en todas direc-ciones. Y esa irradiación se extendió por todas partes, produciendo efectos distintos, según los lugares. (…)

En efecto la revolución rusa, de la cual él (Lenin) es el fermento más activo, provocó en los partidos socialistas de todos los países luchas intestinas más o menos ásperas. El socialismo mundial atraviesa por una crisis que el capitalismo ve con alegría, dado que espera de ella el desgarramiento mutuo de los hermanos socialistas y su autodestrucción. (…)

La burguesía y los campesinos vieron en los bolshevikis unos ogros que devoraban las fortu-nas penosamente amasadas con el sudor de las frentes ajenas. El proletariado industrial vio en el bolshevikismo el comienzo de la realización del socialismo, del paraíso terrestre. En resu-men, para el mundo socialista y obrero se hizo en torno a Rusia una especie de aureola de gloria y de santidad, más grande y más pequeña según la idiosincrasia de cada individuo. (…)

El punto polémico fue la conformación de la Tercera Internacional. Reprodu-ciendo un reportaje a Zinovief, en La Vanguardia del 27 de febrero de 1920, éste explicaba la diferencia con la Liga de las Naciones:

La liga es una organización de gobierno, mientras la tercera internacional es puramente un grupo político, es la confederación de los comunistas del mundo, la coalición de los partidos comunistas que existen en los diferentes países. La tercera internacional es una empresa que marcha con ocho millones de miembros en tanto que la liga de las naciones vive sólo en el papel, en el ridículo tratado de Versalles.

La tercera internacional es el primordial instrumento de la revolución. (…)

Innumerables artículos de autores locales e internacionales se publicaban ex-poniendo distintos puntos de vista sobre la revolución rusa y “la internacional de Moscú. Sólo nos referimos a la opinión mayoritaria dentro del P.S. a través de la con-ferencia matinal de Juan B. Justo, del día domingo reproducido por L.V. el 4 de agos-to de 1920, sobre el aspecto internacional del socialismo se inició indicando el origen nacional del mismo y de ahí en adelante se ocupa de hacer un repaso por los hitos his-tóricos, para fundamentar su oposición a la tercera internacional.

El P.S. adhería al partido laborista inglés, llamándolo “partido ejemplar”, resal-taba entre sus fundamentos: ha desechado cuidadosamente las prácticas de violencia ruidosa y destructiva que caracteriza-ron el movimiento inglés al principio de la moderna era industrial.( La Vanguardia, 13 de mayo de 1921).

El Dr. Juan B. Justo fundamentó la posición internacional en la conferencia que publicamos a continuación.

Bibliografía

1- Lenin, Vladimir Ilich, T. 26, p. 226, Obras Completas, Editorial Cartago, 1957.

2 - Op. cit, Izvestia del C.E.C. núm. 208, 27 de octubre de 1917 –Pravda, núm. 171 del 10 de noviembre de 1917.

3 - Op. cit. T. 26, pag. 248-249.

4 - Fue una de las personas que más trabajaron para conseguir los derechos y libertades de las mujeres, modificando aspectos de las leyes que hacían a la mujer una subordinada del hombre, le negaban derecho al voto y la hacían ganar menos salario y trabajar en peores condiciones que los hombres. La Revolución consiguió poner las bases para igualdad real entre hombres y mujeres, liberalizando las relaciones familiares y las relaciones sexuales. Se aprobaron el divorcio y el aborto, y se otorgaba a las mujeres beneficios sociales en forma de salarios de maternidad, guarderías y hogares para los niños. Asimismo se desarrollaron campañas de información para dar a conocer a las mujeres sus nuevos derechos. Wikipedia.

5 - Maicovski, Vladimiro, estrofas de Vladimiro Ilich Lenin -1924, poesías épicas, T. II, p.125, Editorial Platina, (s/f).

6 – Hill, Christopher, Los hombres, La historia universal a través de sus protagonistas, Centro Editor de América Latina, 1968.

7 – Campione, Daniel, ¿Partido revolucionario o partido de gobierno? La fundación del Partido Socialista Internacional, en Camarero Hernán y Herrera Carlos Miguel, El Partido Socialista en Argentina, Editorial Prometeo, 2005.

8 - Godio, Julio, Historia del movimiento obrero argentino - T1, Ediciones Corregidor, 2000.

9 – Marotta, Sebastián, El movimiento obrero sindical argentino, Ediciones Lacio, 1961.

10 – Vargas, Otto, El marxismo y la revolución argentina, Ediciones Agora, 1999.

11- Esta documentación es parte de la investigación realizada por la autora, sobre el cumplimiento de la Ley 5291 –Trabajo de Mujeres y Menores, ubicada en el contexto económico, político y social, elaborado para publicar con el título EL ESTADO Y LA LEGISLACIÓN LABORAL A FINALES DE LA DECADA DE 1910 (Dirección Na-cional del Derecho de Autor – obra inédita: 971221)

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